En el clip de aquí arriba reflexiono sobre la actitud de Ali Abunimah ante la historia y la cultura.
Sostengo que si Israel se define a sí mismo como el Estado judío y sus tanques están decorados con símbolos judíos, tenemos derecho a preguntarnos quiénes son los judíos y qué son el judaísmo y la judeidad. En mis escritos trato de comprender el papel y el impacto de la cultura judía en la política israelí y en la política judía, lo cual es algo que creo necesario para alcanzar la paz en la región y fuera de ésta.
Sin embargo, Ali Abunimah no está de acuerdo. En referencia a una charla que di en diciembre de 2010 durante la
Conferencia de Stuttgart por un Estado Único, sugirió que la historia y la política son ajenas a la cultura, posición inusual que contradice todos los principios intelectuales y filosóficos de la humanidad, la historia, la política y la cultura.
Dice Abunimah: “Hablar de la cultura judía es un error, porque esos mismos argumentos se podrían aplicar a cualquiera. Podríamos culpar a la cultura alemana de la historia de Alemania...”
Alguien debería decirle a Abunimah que eso es exactamente lo que hacen los intelectuales, historiadores y politólogos. Indagan el origen de los pensamientos políticos en la cultura, la ideología, la religión y el patrimonio. Por ejemplo, quienes estudian la era nazi tratan de comprender que le debió ésta a la influencia de Wagner; de la sinfonía alemana; de la cultura protestante; de la filosofía alemana; de Sobre los judíos y sus mentiras, de Martín Lutero; de Hegel y el espíritu alemán; del primer romanticismo alemán, de la Lebensphilosophie; de Heine, de Atenas frente a Jerusalén, etc. etc.
Para mí es obvio que Abunimah no se paró a pensar lo que decía. Pero nunca es demasiado tarde para admitir un error y hacer bien las cosas.