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 26/10/2014 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 CULTURE & COMMUNICATION 
CULTURE & COMMUNICATION / Netwar 2.0, hacia una convergencia entre la calle y la red
Date of publication at Tlaxcala: 31/03/2012
Original: Netwar 2.0: Verso una convergenza della “calle” e della rete
Translations available: English  Français  Português 

Netwar 2.0, hacia una convergencia entre la calle y la red

Giorgio Griziotti
Dario Lovaglio
Tiziana Terranova


Translated by  Susana Merino
Edited by  Manuel Talens

 

Hace alrededor de un año llamó la atención mundial la naciente fuerza expresiva de la multitud en la red; primero fue la batalla de Wikileaks e inmediatamente después de Túnez, en las revoluciones de aquella gran área gepgráfica y en los movimientos españoles del 15 M y Occupy.

Luego de un año clave, denso en amenazas y promesas nacidas de un movimiento mundial totalmente nuevo, la gobernanza financiarizada, consciente de la gran amenaza que la autocomunicación horizontal de las multitudes pesa sobre su dominio, busca retomar con fuerza su ataque a la libertad en la red.

Llegó entonces la tentativa, tal vez fracasada, del intento de aprobación de la ley Stop Piracy Online Act (SOPA) y el proyecto de ley IP Act (PIPA), así como la clausura de Megaupload en USA.

Ahora estamos convocados a otra gran batalla mundial contra el ACTA (Anti-Counterfeitig Trade Agreement), el tratado liberticida de defensa del copyright y de la penalización de la falsificación. Preparado en secreto por una cuarentena de países y sin ningún debate público ni parlamentario, el ACTA. cuyo relator ha dado un portazo y se ha retirado diciendo, “yo no participaré de esta mascarada”, ya ha sido firmado por la UE y por Obama, que rechazó avalar la SOPA. Por el momento, en Europa no es vinculante hasta que el parlamento europeo lo apruebe, razón por la cual el movimiento se está organizando en Polonia con mucha más fuerza que antes.

El fortalecimiento del copyright pone en evidencia una paradoja: por un lado el capital lo necesita para mantener y acrecentar su capacidad rentística y, por otro, obstaculiza la cooperación social, que es muy productiva y no se basa en la división del trabajo, sino que gira en torno al valor producido por la circulación de los flujos de creencias/deseos, de la captación y de la monetización de la atención, que construye sedimentaciones de sentido estructuradas a través de procesos de transindividuación.

Dentro de esta contradicción puede advertirse la batalla interna que se produce entre las dos alas del capitalismo: la definida como “incumbent” (detentadores) de Yochai Benkler, formada por los aglomerados consolidados del entretenimiento para los que el copyright es vital, y la que Mackenzie Wark ha denominado “clase vectorial”, que se alimenta propiamente de la producción común. De ahí se deduce que quienes defienden SOPA y PIPA son los grandes y las cariátides de los medios verticales como Murdoch y compañía [1], combatidos por Google, Facebook, Ebay, Amazon y hasta el converso de última hora Microsoft… que son falsos e impolutos caballeros, cuyo objetivo no es tanto la libertad de expresión en la red, sino la construcción de enormes redes de “recintos vigilados” como lo han señalado los compañeros de Infofreeflow [2]. Ya lo dijo Manuel Castells en una entrevista [3]: Google es “más un aliado que un enemigo”, ya que se trata simplemente de “un business y no de una ideología”, una contradicción en sus términos, ya que se habla de uno de los primeros capitales mundiales. Y ¿qué decir, además, de la estratificación étnica llevada a cabo en su famoso campus Googleplex donde los trabajadores tienen distintivos de colores diferentes, diferentes accesos y prohibición de socializar?

En general el debate que se inició en la red tras el cierre del sitio Megaupload por el FBI, reforzado luego por la decisión de Twitter de plantearse una autocensura que le hace el juego a los poderes constituidos, está planteado desde dos extremos: por un lado los entusiastas de la red que ven en ésta un instrumento salvífico gracias a su horizontalidad y su libertad de intercambio de informaciones y, por el otro, quienes critican un capitalismo específicamente digital a partir del reconocimiento de la nueva captación capitalista del intercambio de datos y, por lo tanto, de la valoración de los flujos de metadatos. En este caso, el concepto de “capitalismo digital” afirmaría la separación entre un capitalismo en red y uno real, en donde el primero estaría caracterizado por el desencuentro dialéctico entre lo parasitario y la cooperación social, mientras que el segundo por la figura del empresario y el obrero. Las posiciones asumidas en este debate nos recuerdan en tal sentido al debate de la acumulación originaria descrita por Marx en el capítulo 24 de El Capital. Como sugiere Gigi Roggero en su libro “La misteriosa curva de la línea recta de Lenin”, según la evaluación que se haga de la acumulación no sólo cambia sustancialmente la individualización que aliena al trabajador, sino -sobre todo- la estrategia política.

 

Capitol Hill, Seattle, diciembre 2011: sobre la pared de un edificio ocupado - y desalojado luego violentamente por la policía – se lee la frase pronunciada sobre la tortura de Thomas Müntzer (1489-1525), el líder de la revuelta campesina alemana del 1500, antes de ser decapitado:”Todas las cosas son comunes”.

La producción material y la inmaterial no son aspectos separados de la producción capitalista. El capitalismo digital no es un espacio en sí mismo para retomar la crítica tradicional al capitalismo cognitivo como definición que excluye la dimensión material de la producción y de su disfrute, tesis sostenida por el famoso artículo de Wu Ming sobre el fetichismo de la mercadería digital y de su escondido aprovechamiento: los casos de Amazon y de Apple [4]. El aumento del sufrimiento de los trabajadores en las corporaciones digitales con sus vidas colmadas de estrés y depresión y el creciente número de suicidios muestran claramente que cuanto sucede en los negocios de Amazon y en las fábricas de smartphones de lachina Foxcom no es diferente de la despiadada dictadura que espolea la competitividad hasta la última gota de sangre en las acolchadas oficinas de France Telecom.

Asistimos también, en el sector de la tecnologías digitales de la información y de la comunicación, a grandes inversiones que van desde las escondidas y antiecológicas server farms de Google y en general del Cloud Computing, hasta la puesta en funcionamiento de nuevas redes (4G), mientras que en el trabajo remunerado se utilizan todas las reducciones posibles de costos y de discriminación. Lo demuestra el creciente y masivo uso del offshore hacia India u otros países con bajos salarios o con recientes leyes como la francesa, que precariza y vuelve expulsables a los jóvenes extracomunitarios apenas egresados de la Escuela de ingenieros, de alto costo.

El capitalismo financiarizado opera, por lo tanto, en una continuidad de producción y de circulación que intensifica los ritmos de beneficio y de proletarización del trabajo asalariado mientras vampiriza una enorme cantidad de trabajo independiente producido con dispositivos (smartphones y tablets) adquiridos a través de mecanismos de crédito y de financiamiento que obligan a la utilización de medios de pago financieros privados y compulsivos (Itunes, Ebay/Paypal, amazon, OneClick, etc).

La incesante repetición de los recintos materiales e inmateriales sugiere más bien una forma de producción capitalista contemporánea para la que la producción de información valedera [5] es el elemento fundador mientras que la captación de valor se basa en el beneficio. No se quiere negar con esto la existencia del beneficio en la producción material y de este beneficio en las fábricas, pero se quiere individualizar la existencia de un atractivo que cataliza y reorganiza todas las configuraciones productivas más allá de cualquier división ficticia entre lo material y lo inmaterial, real o virtual, o viejos y nuevos medios. La red no se halla constituía solamente por flujos de datos, de programación y del desarrollo del software, sino también de infraestructuras, de servidores, de laptops, de smarthphones, de tablets, etc. y de las implícitas consecuencias de la invasión de estos dispositivos.

En la medida en que no asistimos a un enfrentamiento entre dos capitalismos, sino a un proceso de reconfiguración realizado en torno a la hegemonía de las finanzas, de la información y de la circulación, parece claro que la única manera de cambiar la situación actual pasa por la autoorganización del trabajo vivo multitudinario y en red sobre el territorio.

Entre los ejemplos de autoorganización multitudinaria en red que están emergiendo en estos últimos años parece absolutamente crucial la experiencia de Anonymous. Se halla este último en el centro de la gran reacción que respondió al cierre de Megaupload. Sin querer reescribir toda la historia en pocas líneas, Anonymous nace prácticamente con la campaña contra la secta de los cientólogos y la de apoyo a Wikileaks dirigida hacia las plataformas neurálgicas de pago como VISA, Mastercard, o Paypal, culpables de haber bloqueado las donaciones al sitio por iniciativa propia y sin ninguna justificación jurídica.

La siguieron OPTúnez de apoyo económico a la revolución, en respuesta a la detención del hacker George Hotz, con la importante operación contra Sony, que permitió el acceso público al catálogo de la multinacional. La campaña actual que ha seguido al cierre de Megaupload inicia la era de aquella Netwar que hace diez años fue señalada por los cerebros de la RAND como la guerra de las “redes contra las redes”, una guerra mundial si se tiene en cuenta la capilaridad y la extensión del objetivo global y local.

Es interesante señalar la manera en que los Anonymous y la acción de los hackers en internet intervienen de modo siempre más complementario e integrado al movimiento Occupy y 15M y, al mismo tiempo, alternativo con respecto a las plataformas de comunicación social corporativa como Facebook o Twitter. Más allá de la osmosis y de las obvias diferencias de contexto y de acción entre estas grandes instancias del movimiento global, surgen grandes semejanzas entre sus principios y sus formas organizativas.

El funcionamiento de la infraestructura técnica que alberga el debate político de Anonymous se basa en el Internet Relay Chat (IRC), la primera forma de comunicación instantánea (chat) en internet que permite dialogar al mismo tiemoo con grupos de personas en espacios de discusión llamados canales. La topología de la red IRC, como ha subrayado Dmytri Kleiner, remite a una red presocial y preserva los principios de la comunicación entre iguales (peer to peer) frente a la actual configuración cliente/servidor de las plataformas de las redes sociales basadas en la web.

Los Anonymus han creado y utilizado muchos canales autónomos como espacios de debate político y de otras actividades con fondos más lúdicos o humorísticos o que reflejan discusiones sociales. Los canales de debate tienen una función similar a la de las Asambleas del movimienyo Occupy y 15M; en ambos casos, la coordinación de esas instancias de discusión es leve y nunca jerárquica.

Como se ha visto en un reciente artículo [6], existe un código ético de funcionamiento de los Anonymous según el cual la celebridad o el liderazgo no son en ningún caso un fin en sí mismos. “Los Anonymous ofrecen lo que Mike Wesch define como una crítica virulenta al culto posmoderno de la celebridad, del individualismo y del concepto de identidad…” que se expresa en primer término en el rechazo a la identificación forzosa con el nombre y el apelllido propios que define el modelo político económico de las plataformas como Facebook. El anonimato en este caso permite ejercer en la forma electrónica el estrecho control adoptado por las asambleas del 15M para evitar ese tipo de conducta, así como la obstinada búsqueda de consenso.

Los canales IRC que constituyen las distintas caras de los Anonymous están abiertos al público, pero requieren un mínimo de experiencia técnica y de conocimiento del contexto para acceder o ser administrador (ops). Los “ops” son los encargados de mantener el orden y, por lo tanto, tienen la posibilidad de excluir a personas que transgredan las normas culturales y reglamentarias en vigor: en el canal Anonops, por ejemplo, está prohibido hacer apología de la violencia o tomársela con los medios. Los “ops” pueden participar en el debate, pero no deciden sobre el plan de acción o de operaciones de los Anonymous.

Como en los movimientos de los indignados, también en Anonymous las personas que más se involucran en la tarea poseen una autoridad natural, pero no por eso son más influyentes. Las reglas son más rígidas cuando se refieren a las relaciones con el exterior: un Anon que no se haya implicado en acciones del tipo DdoS [7] y que se permita hablar con un periodista corre el riesgo de expulsión. En los indignados todos pueden expresarse sobre el movimiento a título personal en los medios verticales, pero ninguno puede erigirse en representante o portavoz.

A partir de esta convergencia real se puede imaginar que en el futuro estas barreras técnicas que separan a las grandes instancias de los movimientos se reducirán, la afirmación de la biohipermedia [8] entendida como interacción contínua a través del complejo de dispositivos móviles, de las aplicaciones y de las infraestructuras reticulares, permitirá integrar aún más significativamente las acciones y la fuerza de la calle y de la red.


Notas

[1] http://uninomade.org/murdoch-berlusconi-il-crollo-di-due-imperi-mediatici-e-la-moltitudine-in-rete/

[2] http://www.infoaut.org/index.php/blog/clipboard/item/3735-battono-in-ritirata-le-lobby-del-copyright-netwar-ultimo-atto

[3] http://www.democraziakmzero.org/2012/01/27/auto-comunicazione-di-massa/

[4] http://www.wumingfoundation.com/giap/?p=5241

[5] http://uninomade.org/capitalismo-macchinico/

[6]
http://mediacommons.futureofthebook.org/tne/pieces/anonymous-lulz-collective-action

[7] DDoS, cartas de denegación de servicio, literalmente. Se trata de un ataque cibernético en el que se impide el funcionamiento de un sistema informático que proporciona un servicio.

[8] http://savoirscommuns.org/reseaux-et-bio-hypermedia/t-bio-hypermedia/





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://uninomade.org/verso-una-convergenza-della-calle-e-della-rete/
Publication date of original article: 07/02/2012
URL of this page: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=7082

 

Tags: comunicaciónInternetautocomunicación horizontalredes socialesWikiLeaksMovimiento OccupyAnonymousCopyrightFBIMegauploadCapitalismo cognititvocapitalismo digitalCapitalismo financieroIndignad@sbio-hypermedia
 

 
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