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 31/10/2014 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 EUROPE 
EUROPE / Turquía: Los periodistas turcos están muy asustados, pero tenemos que pelear contra esta intimidación
Date of publication at Tlaxcala: 15/02/2012
Original: Turkish journalists are very frightened – but we must fight this intimidation

El asesinato de un periodista y el encarcelamiento de otros dos son un intento de silenciar a los medios, pero eso reafirma mi determinación de denunciarlos
Turquía: Los periodistas turcos están muy asustados, pero tenemos que pelear contra esta intimidación

Ece Temelkuran اجة تملكوران

Translated by  Delil Delali
Edited by  Manuel Talens

 

La conversación telefónica duró menos de un minuto, incluido mi apático “gracias”: “El propietario del periódico ha decidido… humm... no... renovarle su contrato... lo siento”.

Ya me habían advertido que estaba escribiendo “demasiado” sobre dos periodistas detenidos y mis dos últimos artículos –uno sobre la guerra iniciada por el Primer Ministro contra los periodistas y el otro sobre los derechos del pueblo kurdo– fueron considerados polémicos. Eso hizo que la conversación no me pillase por sorpresa.
 
Pero luego vino el escándalo de los lectores en Twitter. Algunos de mis compañeros columnistas también protestaron por los intereses políticos que subyacían a mi despido, mientras que quienes apoyan a este gobierno decían: “¡Ella se lo ha buscado!”
 
Necesité varios días para poder entender lo que estaba sucediendo, pero terminé por darme cuenta de que todo estaba relacionado con tres colegas desaparecidos, uno de ellos muerto y los otros dos encarcelados y con una historia que se inició hace cinco años.
 
El 19 de enero de 2007, el periodista armenio Hrant Dink fue asesinado en pleno día frente a su oficina en Estambul. Cinco años más tarde, un muchacho que sólo tenía 17 años en el momento del asesinato fue declarado culpable. Sin embargo, para quienes conocen el historial de asesinatos en Turquía era obvio desde el principio que se trataba de un asesinato político.
 
El asesinato ocurrió sólo dos días antes de la cita que yo tenía con Hrant en la que íbamos a hablar del libro que él quería que yo escribiese sobre la diáspora armenia. Corrí hasta la escena del crimen y, en vez de encontrarme con él, me encontré con un gran charco de su sangre.
 
 



El periodista turco armenio Hrant Dink fue asesinado a la puerta de su oficina de Estambul.
Fotografía: Mustafa Ozer/AFP/Getty

 
Luego me sentí profundamente culpable por no haberle dado importancia a las amenazas de muerte que él sufría y eso reafirmó mi determinación de escribir Deep Mountain, el libro que él me había pedido. No lo sabía en aquel momento, pero entre las cerca de 100 000 personas que asistieron al funeral de Hrant, dos de ellas estaban asimismo ansiosas por dedicarle su trabajo: mis amigos y colegas Nedim Sener y Ahmet Sik.
 
Durante los siguientes cuatro años, los artículos del diario Milliyet advirtieron que la policía era negligente en este caso, que el servicio de inteligencia ocultaba pruebas y que el gobierno estaba al tanto de antemano del plan para asesinar a Dink.
 
Pero pronto fue Nedim Sener, el autor de aquellos informes, quien fue detenido. La detención tuvo lugar tres meses después de que publicase su libro The Red Friday - Who broke Dink's Pen?, en el que contaba lo que había descubierto sobre el caso Dink y relacionaba a sus asesinos con el Estado. Mientras tanto, el periodista Ahmet Sik ni siquiera tuvo tiempo de editar su libro sobre este asunto antes de que lo detuviesen el mismo día, el 3 de marzo de 2011.
 
Hace ya once meses que los dos hombres están en la cárcel, acusados de ser miembros de una organización terrorista que podría estar detrás del asesinado de Dink. Se trata de Ergenekon, una organización clandestina supuestamente constituida por generales ya retirados, periodistas y políticos que, según se dice, han planeado una serie de asesinatos de gente destacada para provocar el caos y sentar las bases de un golpe militar.
 
La acusación pretende que sus años de trabajo periodístico fueron sólo una pantalla para ocultar sus verdaderas identidades terroristas. Las abiertas amenazas por parte del Primer Ministro, Recep Tayyip Erdoğan contra los periodistas que continuaran cubriendo noticias sobre la detención de sus colegas hizo que las protestas se fueran desvaneciendo gradualmente antes de la primera audiencia de Nedim y Ahmet, meses después de su encarcelamiento.
 
Pero el 27 de diciembre, a pesar del miedo a ser detenidos, los valientes periodistas de Turquía empezaron a twittear desde el tribunal. La debilidad de las pruebas dejó bien claro que cualquiera de los periodistas corría también peligro de ser detenido y acusado de terrorista, ya que todo lo que relacionaba a Ahmet y Nedim con la organización Ergenekon era un documento Word (infectado) en sus computadoras, conversaciones informales por teléfono y entrevistas que habían realizado para sus libros respectivos. La acusación era tan ridícula que fue motivo de burlas constantes en sala judicial.
 
El 23 de enero, cinco años después de su asesinato, en la última audiencia del juicio el caso Dink estaba listo para sentencia. El tribunal se negó a reconocer los vínculos evidentes entre los asesinos y el Estado, lo cual provocó una gran manifestación de 30 000 personas. Tres días después, Nedim, durante la declaración de su defensa, dejó claro que estaba convencido de que lo mantenían encarcelado como parte de un intento de ocultar pruebas en el caso Dink: “En realidad, es bueno que aún esté en prisión mientras se dicta el veredicto sobre Hrant.” Ni que decir tiene que todos los oficiales que alegaron vínculos con el asesinato han sido ascendidos.
 
Ahmet, que es experto en organizaciones paramilitares, había escrito un libro, Army of Imam, en el que describía que el servicio de inteligencia había sido infiltrado por el movimiento islamista moderado Fetullah Gulen. “Como socialista”, declaró en su defensa, “me parece condescendiente que me acusen de ser miembro de la red terrorista, nacionalista y militarista Ergenekon”. Por quinta vez, Ahmet y Nedim se verán obligados a defenderse ante el tribunal mientras el caso continúa.
 
Las investigaciones sobre Ergenekon empezaron hace cinco años y, a pesar de que miles han sido detenidos y encarcelados, no se ha llegado a ningún veredicto. De acuerdo con los defensores de la libertad de expresión, el caso Ergenekon, junto con el caso KCK contra la organización civil vinculada al movimiento armado kurdo PKK, se han convertido en útiles herramientas con las que el gobierno acosa a la oposición.
 
Ambas utilizan una infame ley antiterrorista para deshacerse de sus oponentes. Y unos días antes del veredicto de Hrant, el Ministro del Interior, Idris Naim Sahin, declaró: “El terrorismo es un fenómeno multifacético que incluye psicología y arte... A veces en un lienzo, a veces en un poema, en artículos o hasta en chistes. Sabemos que las células terroristas pueden incluir una cátedra universitaria, una asociación o una ONG.”
 
Gracias a esta mentalidad, Turquía esta actualmente clasificada en el puesto 148 de los 179 países que incluye la lista de la libertad de prensa de Periodistas sin Fronteras, justo un poco por encima de Afganistán, y sigue bajando posiciones. Pero lo más importante es que el silencioso miedo de los periodistas es imposible de cuantificar; basta con tener en cuenta a los 3 500 políticos kurdos y turcos, a los 500 estudiantes y a los 100 periodistas que ahora están encarcelados.
 

Ayer, el Primer Ministro declaró que los periodistas detenidos no están en la cárcel por el periodismo que practican, sino por sus crímenes terroristas y sus delitos de acoso sexual. Como dijo Dink hace cinco años en su último artículo, los periodistas somos “como palomas asustadas”. Uno asesinado, dos encarcelados, yo desempleada… Parafraseando a Nedim en su ultima declaración de defensa, “eso duele”.





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/jan/27/turkish-journalists-fight-intimidation
Publication date of original article: 27/01/2012
URL of this page: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6847

 

Tags: TurquíaEuropaRecep Tayyip Erdoğanterrorismolibertad de expresiónHrant DinkNedim SenerAhmet Sik
 

 
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