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 23/09/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 UMMA 
UMMA / Reducción de la ocupación en Irak
Date of publication at Tlaxcala: 16/01/2012
Original: Irak: Downsizing der Besatzung
Translations available: English 

Retirada forzosa de EE.UU. y reestructuración de la ocupación de Irak así como de la presencia militar en la región
Reducción de la ocupación en Irak

Joachim Guilliard

Translated by  Javier Fernández Retenaga

 

El fracaso de los esfuerzos del gobierno estadounidense por lograr una prolongación del acuerdo con Irak sobre el despliegue de tropas era previsible.(1) Sin embargo, resulta difícil creer que ahora, casi nueve años después de la invasión, todas las tropas regulares abandonen realmente el país y dejen vacías sus enormes bases militares.

 
Aun cuando hayamos de valorarlo como un éxito de los iraquíes, evidentemente esto no significa el fin de la ocupación. Los EE.UU. tratan ahora de mantener su influencia en el país mediante una cantidad considerable de fuerzas de ocupación civiles. Al mismo tiempo, trabajan con el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, en la búsqueda de nuevas vías que permitan regresar a Irak a mayores contingentes de tropas.
 
Sin embargo, lo logren o no, del plan hace tiempo trazado para estacionar permanentemente en Irak una gran fuerza de intervención rápida –como núcleo de la proyección del poder estadounidense en la región– queda tan poco como de los ambiciosos planes relativos al control y la privatización de la producción petrolífera iraquí. Si bien una parte de los batallones desalojados de Irak se han retirado a los países vecinos, la retirada forzada de los casi 40.000 soldados que quedaban marca el fracaso de una cara y costosa guerra.
 
“Se puede adornar la retirada todo lo que se quiera”, dice el conocido periodista estadounidense Tom Engelhardt, “pero no deja de representar una derrota de primer orden; no cabía imaginar una humillación de tal calibre cuando se produjo la invasión, en 2003.”(2)
 
Con la derrota, que refuerza a Irán, crece no obstante el peligro de un ataque a la república islámica. Para debilitarla, en el punto de mira está primeramente Siria.
 
El presidente estadounidense, Barack Obama, se ha cuidado mucho de que el anuncio de la retirada definitiva no despertara demasiada atención. Ese anuncio se produjo el viernes a las 13.00h, en una conferencia de prensa que concluyó apresuradamente, un día después de la muerte de Gadafi, que fue celebrada como la victoria final en Libia y que acaparó todos los titulares.(3) Una comparecencia llamativamente breve, tratándose de dar oficialmente por concluida una guerra que ha durado casi nueve años. Obama trató de sacar provecho de la situación y vendió la retirada como el cumplimiento de su promesa electoral de poner fin de inmediato a la guerra de Irak. Calló, no obstante, que durante el último año su gente hizo todo lo posible por evitar una completa retirada como esta.
 

Serkan Surek, Chipre

 

Acuerdo de despliegue de tropas de 2008. El principio del fin.

Según los planes de la administración Bush, una vez que a finales de 2008 expirara el restrictivo mandato del Consejo de Seguridad de la ONU que desde julio de 2010 prestaba cobertura legal a la presencia de las tropas de ocupación, en su lugar había de cerrarse un acuerdo bilateral de despliegue de tropas como fundamento para una presencia estable de grandes contingentes de fuerzas estadounidenses.
 
El borrador presentado por Washington mostraba claramente el papel que le tenían reservado a Irak. Las prerrogativas que Washington pretendía asegurarse contractualmente excedían las de la mayoría de acuerdos coloniales del siglo XIX. Entre otros, contemplaba el derecho de desplegar en el país una cantidad ilimitada de tropas por un espacio de tiempo igualmente ilimitado, y de poder realizar ataques a cualquier objetivo dentro de Irak sin el permiso o aun siquiera el conocimiento de las autoridades iraquíes. También habría de ser posible atacar a los países vecinos sin el acuerdo del gobierno iraquí.(4)
 
Pero al igual que sucedió con la ley del petróleo, que debería abrir la vía a la privatización del sector, la potencia ocupante no pudo imponerse a la fuerte resistencia que ofreció el país. Si bien las elecciones diseñadas al efecto llevaron al Parlamento a fuerzas mayoritariamente proestadounidenses, en vista de la devastadora política de ocupación y del sentir mayoritario en el país, cada vez más aliados desertaron de su bando y se pasaron a las filas nacionalistas que luchaban contra la dominación extranjera. También el primer ministro, Nuri al-Maliki, trató cada vez más de marcar distancias con los ocupantes a fin de labrarse fama de líder patriótico.
 
Dado que en efecto, como estaba acordado, a finales de 2008 expiró el mandato de la ONU, a la administración Bush no le quedó otra opción que cerrar un acuerdo considerablemente más modesto, que además concretaba fechas vinculantes para una retirada progresiva y la retirada definitiva a finales de 2011.
 

Inviable prolongación de la ocupación

Para la mayoría de los iraquíes también está prolongación de la ocupación por tres años más era demasiado larga. El Parlamento dio luz verde al tratado después de algunos tratos por aquí y por allá y el acuerdo de someter a consulta popular la decisión final. Sin embargo, este referéndum nunca tuvo lugar.
 
No obstante, el gobierno y el ejército estadounidenses nunca han tenido reparos en admitir que no consideraban los plazos de la retirada como inamovibles y que el tratado sólo estaba destinado a ganar tiempo para un acuerdo de despliegue de tropas con carácter permanente. Estaban convencidos de que el gobierno iraquí, por su propio interés, posibilitaría en adelante una amplia presencia de la potencia que lo protegía. Sin embargo, las posibilidades de Maliki de sacar adelante un nuevo acuerdo en el parlamento se redujeron aún más tras las elecciones del último año, y cualquier regulación al margen del Parlamento habría desatado la ira popular.
 
Al principio se contemplaba la permanencia de al menos entre 30.000 y 35.000 soldados. Ese era el contingente que el mando militar estadounidense había ya previsto para toda la década. Al final los comandantes manifestaron que el mínimo admisible serían 20.000 soldados. Y, por último, los negociadores estadounidenses solicitaron insistentemente que se les permitiera mantener a 5.000 o siquiera 3.000 soldados. Pero las conversaciones se atascaron en la cuestión de la inmunidad de las tropas. Para el ejército de EE.UU. es un principio fundamental que sus soldados han de gozar de inmunidad allá donde se encuentren desplegados. En Irak quedaba prácticamente excluido que se mantuviera esa garantía. En vista del odio acumulado entre la población por los crímenes de los ocupantes, ningún partido, ni siquiera los kurdos, se atrevió a garantizar formalmente su impunidad. Maliki explicó en rueda de prensa que, “cuando tocó tratar el punto de la inmunidad y los negociadores estadounidenses dijeron que no dejarían atrás ni un solo soldado sin completa inmunidad y los iraquíes respondieron que es imposible garantizar la inmunidad de ningún soldado, se paralizaron las negociaciones en torno a cifras, emplazamientos y mecánica de los entrenamientos”. (5) Maliki tiene ideas acerca de los fundamentos que podrían servir de base para el regreso de las tropas estadounidenses, pero excluyen la posibilidad de una inmunidad garantizada de manera oficial.
 
En el momento en que las negociaciones se rompieron, la cifra de tropas había descendido ya a los 39.000 efectivos. De las 505 bases y destacamentos anteriores, sólo unas pocas permanecen aún en manos del ejército estadounidense, entre ellas las enormes megabases. Estas serán los restos más colosales que dejará la invasión estadounidense. La administración Bush se gastó miles de millones de dólares en construir esas ciudades fortificadas, provistas de todas las comodidades, destinadas a albergar a varias decenas de miles de soldados. Entre las instalaciones, dotadas de la técnica más moderna y que habrían de constituir el núcleo permanente de la proyección del poder estadounidense en la región, se cuenta el aeropuerto Al-Asad, en la provincia de Anbar. La construcción de esta base aérea que comprende 50 km2 –llamada “Camp Cupcake” (Campamento magdalena) por las comodidades que ofrecía a los efectivos allí destinados – continuó aún después de que se cerrara el acuerdo de noviembre de 2008 sobre el despliegue de tropas. Tan seguros estaban Washington y los mandos militares de que tras 2011 seguirían contando con un gran contingente en el país.
 
Algo parecido sucedió en Camp Victory, en las afueras de Bagdad. Blindado por 42 km de muros protectores antiexplosiones (blast walls) de cuatro metros de altura, la mayor base de Irak alojaba en sus mejores momentos a 40.000 soldados y 25.000 trabajadores. De ellos quedan ahora 4.000, que permanecerán hasta el final, y al igual que antes expuestos al mortero nocturno y a los lanzamientos de cohetes de los grupos de la resistencia.
 

Retirada estadounidense de Irak. Rodrigo de Matos, Portugal

 

Derrota completa

La forzada retirada es considerada una gran derrota por los partidos estadounidenses. Por una parte, como es natural se teme que sin las tropas estadounidenses no pueda sostenerse el régimen establecido. El jefe del Estado Mayor Martin Dempsey, por ejemplo, en una comparecencia ante el Senado, respondiendo a una pregunta dijo que estaba muy preocupado por el futuro de Irak. Todos los comandantes se han mostrado por tanto contrarios a la retirada.(6) “Finalmente el gobierno iraquí se vendrá abajo”, así lo creen los oficiales estadounidenses destacados en Irak.(7)
 
Tampoco la hábilmente elegida fecha del anuncio evitó a Obama recibir fuertes críticas. En Washington reina un gran enfado por el reforzamiento de la posición de Irán que supone la retirada, tanto en Irak como en el resto de la región. El discurso oficial lo presenta como una amenaza para la estabilidad en la región. Lo que sucede en realidad es que hay que dejar de contar con Irak como base de las tropas en una guerra contra Irán, que de este modo no se encuentra ya tan atenazado militarmente. Frederick Kagan, consejero principal del General David Petraeus cuando estaba al mando de las operaciones militares en Irak, escribió por ejemplo: “No veo cómo puede hablarse de un aislamiento de Irán cuando se abandona Irak y se le deja sin capacidad para defenderse”.(8) Y el senador John McCain, candidato republicano a la presidencia en 2008, espetó:”El día de hoy representa un hiriente y doloroso revés para los EE.UU”. La decisión del Presidente se contempla como “una victoria estratégica de nuestros enemigos”, en particular del régimen iraní.(9)
 
El candidato republicano más destacado en las primarias, Mitt Romney, reprochó a Obama que su “sorprendente fracaso en asegurar una transición ordenada en Irak hacía peligrar la victoria, lograda con la sangre y el sacrificio de miles de hombres y mujeres americanos”.(10) Y Michele Bachmann, también candidata republicana e icono del radical Tea-Party, declaró que con el fracaso del Presidente en alcanzar un acuerdo con Irak, las dotes de liderazgo de Obama en política exterior habían caído a su punto más bajo: “Siempre que EE.UU. ha liberado a la gente del poder dictatorial ha dejado tropas en el país a fin de proteger las frágiles democracias incipientes”. Pero ahora, EE.UU. pronto tendrá menos soldados en Irak que en Honduras, criticó Bachmann.(11)
 
Los agitadores republicanos y los portavoces neoconservadores reprochan a Obama no haber querido seriamente prolongar la misión. Según Max Boot, escritor y asesor de McCain en política exterior, las negociaciones fueron mal desde el principio, puesto que la administración Obama insistió en que el acuerdo, incluida la garantía de inmunidad, debía ser ratificado por el Parlamento. En su opinión, si en 2008 esto ya era complicado, ahora sería imposible. Hay muchos países, también en el mundo árabe, en los que las tropas estadounidenses operan en virtud de meros acuerdos intergubernamentales, por qué no también en Irak, piensa Boot, entusiasta defensor de la “exportación de la democracia” al mundo árabe.(12)
 
No obstante, la mayoría de los expertos admite que Obama apenas tenía otra opción. En realidad EE.UU. se había encaminado ya con la administración Bush hacia un callejón sin salida. Difícilmente se puede jugar al “Estado soberano y democrático” y luego presentarse de nuevo como potencia ocupante pasando por encima del Parlamento. Sobre todo teniendo en cuenta el clima de hostilidad que reina en el país. La mayoría de los iraquíes quieren desde hace tiempo que los estadounidenses se vayan al diablo, pero hartos de combates y violencia, estaban dispuestos a aguardar hasta la fecha de retirada acordada. Sin embargo, la prolongación de la ocupación habría provocado levantamientos y un reavivamiento de la resistencia armada. Muqtada al-Sadr, entre otros, amenazó con que en tal caso ordenaría de inmediato ataques militares contra los ocupantes.(13)
 
En consecuencia, Maliki trata de sacar el máximo provecho al anuncio de Obama y se presenta en televisión como el inflexible guardián de la soberanía iraquí frente a la presión estadounidense: “Esta es una formidable victoria y un enorme éxito de Irak y su diplomacia, y de su voluntad y la voluntad de sus fuerzas políticas patrióticas”. En realidad es sobre todo un éxito de las fuerzas patrióticas que él ha combatido junto a los ocupantes desde hace años mediante la represión masiva y la fuerza militar. La invitación de Maliki a los iraquíes para que celebraran en las calles el acontecimiento tuvo una acogida bien modesta debido a la desconfianza hacia él y los estadounidenses, según el Wall Street Journal. “Nos tememos que haya acuerdos secretos para permitir a los estadounidenses quedarse bajo otro denominación, como asesores, personal de seguridad o instructores”, manifestó Mushreq Naji, un diputado del movimiento Sadr, representado en el Paralemento con 40 escaños y seis ministros en el gabinete.(14)
 

Estrategias alternativas

En realidad Washington fue lo bastante realista como para prever la posibilidad del fracaso de una renovación de su acuerdo de despliegue de tropas y, a la vez, preparó un plan B. Este constaba esencialmente de dos partes: por un lado, el traslado de parte de las tropas a los países aliados del Golfo y, por otro, la creación de un amplio contingente de fuerzas de ocupación civiles bajo la dirección del embajada en Bagdad.

Traslado de tropas a países vecinos

La primera opción siempre se contempló, también en ausencia de guerra. En cualquier caso, los EE.UU. ya han estacionado en el Golfo, fuera de Irak, más de 40.000 soldados, con 23.000 sólo en Kuwait. Hasta ahora éstos se han encargado sobre todo de la logística de la guerra de Irak, pero servían también como fuerzas de reserva. Ahora se les añadirán tropas de combate oficiales, la mayoría también en Kuwait. La cantidad total es aún objeto de negociaciones, pero ya se ha desplazado allí una brigada de combate de 4.000 efectivos.(15) En sí esto no tiene nada de nuevo: entre 1991 y 2003 había ya miles de soldados en Kuwait, junto con un gigantesco arsenal que sólo habría de utilizarse una vez que se trasladaran a la región tropas adicionales.

Para el despliegue de drones, cuya cantidad aumentó fuertemente con Obama también en Irak, se utilizarán además bases turcas.(16) EE.UU. y Gran Bretaña ya han empezado también a desplazar buques de guerra adicionales al Golfo Pérsico. Aun si en el futuro los aviones no pueden ya despegar de bases en Irak, el espacio aéreo continuará bajo el control de la aviación estadounidense. Queda por ver en qué forma intervendrán en los combates en tierra. Nadie puede evitar la utilización del espacio aéreo iraquí para posibles ataques a Siria e Irán. Por tanto, la presencia militar de EE.UU. en la región no sufrirá ninguna fuerte reducción. Se practica una vez más la política imperial en su forma más pura. En palabras de la ministra de Exteriores, Hillary Clinton: “Tendremos una fuerte y duradera presencia en la región„ muestra de nuestro compromiso con Irak y con el futuro de la región, … que ha de mantenerse libre de injerencias exteriores (!)”. (El subrayado es mío.) (17)

Sin embargo esto no representa una sustitución completa de las tropas que estaba estacionadas en Irak, pues las bases allí estaban mejor construidas y las tropas estadounidenses disfrutaban de una libertad de actuación que los estados del Golfo evidentemente no conceden. Para ello hay que estrechar aún más la cooperación militar con las monarquías del Golfo. Esa cooperación más estrecha se aprecia ya desde comienzos del pasado año pasado, tanto en las actuaciones coordinadas contra la “Primavera árabe”, como en la guerra conjunta contra Libia y la actual estrategia de escalada contra Siria. El Consejo de Cooperación del Golfo, capitaneado por Arabia Saudí y Qatar, asume cada vez más el papel de vanguardia.
 
En EE.UU. se planea una nueva “arquitectura de la seguridad” en el Golfo Pérsico que, entre otras cosas, incluye una “defensa aérea y marítima” integrada. Esto significa que los estados feudales han de recibir más equipamiento bélico compatible con el EE.UU. y la OTAN –véase la prevista entrega de 200 tanques Leopard a Arabia Saudí– e incorporarse directamente a las estructuras militares occidentales. “No se ha llegado tan lejos que mañana mismo se vaya a crear una especie de OTAN en el Golfo”, como dijeron representantes del gobierno estadounidense tras el anuncio de la retirada de las tropas de Irak, pero en ese sentido van sus intenciones.(18)
 
Naturalmente, los planes apuntan directamente contra Irán, así como también contra Siria. La compensación por la retirada de las tropas de Irak va de este modo ligada a la preparación de una guerra más amplia en la región.
 
Puesto que ahora Irán es el país predominante en la región y en Irak queda poco margen de maniobra, EE.UU. junto a Israel, Turquía y Arabia Saudí se afanan en ejercer presión sobre el régimen islámico para debilitar y aislar al país. De caer el gobierno sirio, Irán perdería su aliado más importante. “En el presente, el lugar a bloquear no es ya Irak, donde Irán ha tomado ya la delantera, sino Siria”, Stratfor. (Syria, Iran and the Balance of Power in the Middle East, STRATFOR, 22.11.2011). Por lo demás, el fortalecimiento de la cooperación va también encaminado a la estabilización de las monarquías y el sofocamiento de los movimientos árabes prodemocráticos que hacen peligrar el orden vigente.

El despliegue de tropas regulares no está descartado

Al margen de ello, continúan los esfuerzos para el despliegue de tropas en Iraq a largo plazo. Tan pronto los soldados estadounidenses han abandonado el país se han iniciado negociaciones para tratar acerca de cuántos regresarán, según manifestó el ministro de Defensa estadounidense Leon Panetta ante el Senado.(19) Maliki ya ha viajado a Washington en diciembre para proseguir las conversaciones.(20)

El punto más importante es un segundo acuerdo a largo plazo, que la administración Bush concertó con el gobierno de Maliki en paralelo al acuerdo de despliegue de tropas, el llamado “acuerdo marco estratégico”. Este comprende varios acuerdos generales sobre una futura cooperación militar. Si ha de hacerse efectivo, el gobierno iraquí no podrá evitar una invitación a las tropas estadounidenses; así lo espera Washington. El general James Mattis, jefe del Alto Mando competente en Irak (CENTCOM), viajará en enero a Bagdad para negociar, en el marco del Consejo de Coordinación a Alto Nivel que se creó dentro del “acuerdo marco estratégico”, acerca de nuevas actividades militares de EE.UU. en Irak y, naturalmente, sobre “nuevos acuerdos de tropas”.
 
El jefe del Estado Mayor iraquí, Babaker Zebari, miembro destacado del Partido Democrático Kurdo lleva tiempo abogando por ello. Dado que el ejército iraquí no dispondrá hasta 2020-2024 de capacidad suficiente para defender el espacio aéreo y las fronteras iraquíes, según el ex comandante peshmerga el país necesitará que las tropas estadounidenses permanezcan en el país al menos durante diez años más.(21)
 
Recientemente ha vuelto a aumentar el número de atentados terroristas en mercados, contra peregrinos, etc. Si este terrorismo, practicado en la mayoría de los casos por desconocidos, continúa en aumento tras la retirada, se espera que una serie de partidos den su brazo a torcer.
Junto a ello hay también planes para desplegar diversas unidades en la región autónoma kurda. Finalmente, también la OTAN, que actualmente cuenta con 160 soldados en Irak, mediante la ampliación de su misión ofrece la posibilidad de trasladar al país unos cuantos cientos de efectivos.(22)
 

Retirada estadounidense de Irak. Emad Hajjaj, alias Mahjoob, Palestina/Jordania

 

Ocupantes civiles

De una manera u otra seguirá habiendo presencia militar estadounidense, tranquilizaron el jefe del Pentágono, Leon Panetta, y el jefe del Alto Mando Martin Dempsey a la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado estadounidense. La “Oficina para la Cooperación en materia de Seguridad” (Office of Security Cooperation, OSC [23]), que depende de la embajada estadounidense en Bagdad, seguirá contando con algunos cientos de militares y una cantidad aún mayor de mercenarios estadounidenses, que operarán conjuntamente con las fuerzas de seguridad iraquíes. Por lo que se ha desvelado, sus tareas irán bastante más allá de la habitual formación en el uso de los sistemas armamentísticos que Irak ha comprado a EE.UU. por ocho mil millones de dólares. Trabajarán desde la embajada y diez bases militares de apoyo, no sólo como formadores, sino también como instructores en el “plano institucional”, esto es, en los cuarteles generales del ejército y la policía iraquíes. Sus tareas comprenden también funciones militares operativas.(24) Por ejemplo, personal de la OSC se establecerá en la base de Besmaya, al este de Bagdad, donde hay un campo de tiro para tanques, para proporcionar instrucción en el manejo de los 140 tanques M1 Abrams encargados. El ejército iraquí se ocupará de la seguridad en torno a la base, mientras que fuerzas de seguridad privadas se encargarán de la seguridad dentro del recinto.(25)
 
Esto no es ni mucho menos todo: desde hace un año las tareas de la ocupación han sido progresivamente transferidas del Comando Central estadounidense en Irak a la embajada. De ese modo, la ya enorme embajada, convertida en una fortaleza que comprende 21 complejos de edificios, se duplicará y pronto albergará a más de 16.000 empleados civiles. Una buena parte de ellos, como Panetta señaló ante el Senado, colocados allí por la CIA. Además se han construido cuatro delegaciones de la embajada en Basora, Erbil, Mosul y Kirkuk por 1.500 millones de dólares, también auténticas fortalezas levantadas en tierra enemiga.(26)
 
La cifra de mercenarios armados estadounidenses dependientes de la embajada supera ya los 5.500 y continuará en ascenso. También ellos son en su mayoría antiguos soldados y se les ha equipado, entre otras cosas, con 50 vehículos militares blindados y 24 helicópteros Blackhawk.(27) Lo que no está claro es qué sucederá con los mercenarios dependientes del Pentágono. Su número siempre ha superado al de las tropas regulares y se elevó aún más para proteger la retirada.(28)
 
Entre las funciones militares que ahora asumirán la fuerzas de ocupación “civiles” se incluye la gestión de un “centro táctico de operaciones” para dirigir las misiones de fuerzas de intervención rápida.(29)
Esto podría incluir también a las unidades especiales. De los casi 5.000 soldados de élite que operan de forma encubierta nunca se ha dicho nada en los planes de retirada.(30) Al menos una parte de ellos continuará llevando allí a cabo operaciones secretas, entre ellas también asesinatos selectivos o secuestro de opositores. Para poder operar secretamente necesitan el apoyo de estructuras públicas en el país. Pero esta tarea puede asumirla perfectamente la embajada, como en la mayoría del resto de países en los que actúan tales unidades. Como ha revelado el Washington Post, el número de países en los que operan unidades especiales estadounidenses, bajo el mandato de Obama ha aumentado a 75.(31)
 

Tropas secretas del ejército estadounidense integradas por iraquíes

Estrechamente ligadas a las tropas estadounidenses secretas de los Boinas Verdes, Rangers y Navy SEALS que operan en el país se encuentran las unidades especiales iraquíes por ellos formadas. Éstas están mucho más vinculadas a los militares estadounidenses que las tropas iraquíes regulares, en las que los comandantes estadounidenses tienen poca confianza. Los más contundentes son los 4.500 miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales Iraquíes (ISOF), reclutados y preparados por los Boinas Verdes, por los que probablemente continúan siendo “asesorados”, y que están directamente subordinadas a Maliki. Son el sueño de cualquier comandante estadounidense: una brigada especial secreta, letal, equipada con la tecnología armamentística más moderna, que opera durante años bajo mando estadounidense y que no tiene que rendir cuentas a nadie más. Estas unidades visten uniformes similares a los estadounidenses, disponen de las armas estadounidenses más modernas y son, en definitiva, tropas secretas del ejército estadounidense integradas por iraquíes. En los próximos años verán duplicado su número.(32) A ellas se refería el General Dempsey en la citada comparecencia ante el Senado cuando dijo que el personal de la OSC “también cooperará con los 4.500 hombres de las potentes fuerzas especiales iraquíes”, operando en ocasiones fuera de los “cuarteles generales contraterroristas”.(33)
 
El anuncio de la retirada significa únicamente, según el diputado demócrata Dennis Kucinich, uno de los pocos antibelicistas auténticos del Congreso, “que sustituiremos una ocupación por otra”. La presencia de mercenarios estadounidenses fuertemente armados sigue representando un problema y, continúa señalando Kucinich, “seguirá avivando la inestabilidad y la violencia en Irak y en la región”. “Hemos de marcharnos de allí de verdad, y no sólo intercambiar uniformes y personal”.(34)
 
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Apéndice:

La resistencia amenaza también a los ocupantes civiles

Pero también contra los “ocupantes civiles” se moviliza la resistencia. Al Sadr destacó una vez más de forma explícita que continuarán rechazando cualquier forma de presencia estadounidense –que continúa calificando de ocupación– en el país, llámesele como se la llame y sea o no fruto de un acuerdo con el gobierno. Sólo aceptaría instructores de EE.UU si Washington muestra su disposición a indemnizar a los iraquíes por los daños provocados con la invasión y la ocupación.(35)
 
El grupo parlamentario nacionalista Iraqiya ya ha exigido que se mantenga un estrecho control sobre los empleados estadounidenses que asumen tareas de vigilancia en la embajada y en cualquier otra parte. [36]

Un "lugar extraordinariamente peligroso"

Junto a la legión de fuerzas de ocupación civiles, Washington deberá apoyarse en el nuevo hombre fuerte que han creado, el primer ministro Maliki, que con ayuda de EE.UU. ha ido cubriendo con su gente los puestos clave en el gobierno, la administración, la policía, los servicios secretos y el ejército. Con la formación del nuevo gobierno ha asumido también los ministerios del Ejército, de Interior y de Seguridad Nacional, es decir, los tres ministerios más importantes en cuanto a poder político.(37) Además de las unidades especiales de Maliki, Irak cuenta con unos cuerpos armados gubernamentales conformados por unos 800.000 efectivos: 270.000 del ejército, 370.000 policías (incluidas las unidades especiales del ministerio de Interior) y 160.000 encargados de la protección de fronteras, edificios, etc. A estos hay que añadir aún las milicias de los partidos gubernamentales.
 
Maliki utiliza masivamente su control de los aparatos represivos contra cualquier forma de oposición. Ni siquiera los parlamentarios o los representantes de los gobiernos provinciales están a salvo. Si es necesario se dice que son secuaces del partido Baath y son arrestados, muchos torturados y no pocos también fusilados. Aun cuando casi nadie en Washington confía en que Maliki consiga mantener el país bajo control, por no hablar de un estado que funcione, se espera que en el terreno militar, con el reducido apoyo estadounidense, sea lo bastante fuerte para mantenerse en el poder. El tiempo dirá si esto es realista.
 
Como se desprende de sus planes, en EE.UU. se parte de que en un plazo previsible el país continuará siendo zona de guerra y que los estadounidenses sólo podrán moverse por él bajo fuerte protección militar. Como es natural, esto vale también para las empresas extranjeras –en distinto grado, según su procedencia– que acuden a explotar los yacimientos de gas y petróleo.
 
El peligro de que se produzca una escalada del conflicto entre los partidos kurdos y el grueso del resto de fuerzas políticas aumenta de forma notable con la salida de las tropas estadounidenses. Los partidos kurdos reclaman no sólo una amplia independencia de las tres provincias norteñas en las que la lengua kurda es mayoritaria y que conforman la Región Autónoma Kurda, sino que tratan también de anexionarse una franja de terreno de cien km de anchura que comprende una zona petrolífera como Kirkuk. Ahí podrían producirse enfrentamientos armados entre los bien pertrechados grupos peshmerga y el ejército iraquí, que sólo podrían evitarse si tropas estadounidenses se interpusieran entre ellos.
 
Sigue existiendo una resistencia militar activa y su margen de maniobra aumentará con la retirada de las tropas, aun cuando los EE.UU. continúen activos en tierra y, sobre todo, por aire. El descontento por el exiguo abastecimiento y la incapacidad del gobierno y la administración para proporcionar servicios básicos a la población continúa levantando fuertes protestas; en primavera, en algunas ciudades se llegó ya casi a la sublevación. En vista de la incapacidad del gobierno central, algunos gobiernos provinciales han manifestado su voluntad de declarar la autonomía de su región, a la manera de las provincias kurdas, y de administrarse al igual que éstas con una amplia independencia.
 
“Está claro que los estadounidenses no dejan un Estado estable en Irak” opina también Der Spiegel. La seguridad sigue siendo precaria. Un informe del inspector general estadounidense para la reconstrucción de Irak, Stuart W. Bowen, describía el país como un “lugar extraordinariamente peligroso para trabajar”. Ha aumentado el número de ataques con cohetes contra la superfortificada Zona Verde, donde se sitúan numerosos edificios gubernamentales y embajadas, y los representantes del gobierno iraquí, las fuerzas de seguridad y los jueces son a menudo objetivo de atentados.(38)
 
Si en el futuro también los ocupantes “civiles” se encuentran en aprietos por problemas de seguridad, Washington tendría de nuevo una buena razón para enviar en su ayuda fuerzas regulares de combate, a lo cual nadie se mostraría contrario, al menos en casa.
 
 

Notas:

[1] V. Joachim Guilliard, Irak: Magere Beute, Wissenschaft & Frieden 2011-2
[2] Tom Engelhardt, This Is What Defeat Looks Like, Antiwar.com, 9.11.2011
[3] Remarks by the President on Ending the War in Iraq, White House, Office of the Press Secretary, 21.10.2011
[4]
V. Irak: Besatzungsende nicht in Sicht, IMI-Analyse 2008/041 - in: AUSDRUCK (Dezember 2008)
[5] Maliki Takes Hard Line on American Withdrawal, Wall Street Journal, 23.11.2011
[6] McCain clashes with Panetta over U.S. troop withdrawal from Iraq, CNN, 15.11.2011
[7] U.S. Troops to Leave Iraq by Year’s End, Obama Says, The New York Times, 21.10.11 (deutsche Übersetzung in Luftpost 191/11)
[8] Troops to Exit Iraq by Year-End -- Move by Obama Brings Nearly Nine-Year War to a Close After Baghdad Refuses Key U.S. Demand, Wall Street Journal, 22.10.2011
[9] Abzug aus Irak -- Obama beendet den "dummen Krieg", Spiegel, 22.10.2011
[10] Mitt Romney blasts Obama's decision to withdraw all U.S. troops from Iraq, LA Times, 21.10.2011
[11] Abzug aus Irak -- Obama beendet den "dummen Krieg", Spiegel, 22.10.2011, Michele Bachmann: U.S. got "kicked out" of Iraq, CBS News, 23.10.2011
[12] Max Boot, Obama's Tragic Iraq Withdrawal, WSJ, 31.10.2011
[13] Moktada al-Sadr droht den USA, Der Standard 9.4.2011
[14] Maliki Takes Hard Line on American Withdrawal, Wall Street Journal, 23.11.2011
[15] US brigade in Iraq likely heading to Kuwait, Associated Press, 2.11.2011
[16] US shifts predator drones from Iraq to Turkey: Pentagon, AFP, 15,11.201
[17] What “withdrawal” means for an empire, Salon.com 31.10.2011
[18] U.S. Planning Troop Buildup in Gulf After Exit From Iraq, NYT, 29.10.2011, dt. Luftpost LP 198/11 – 03.11.11
[19] Troops to Exit Iraq by Year-End, Wall Street Journal, 22.10.2011
[20] Patrick Martin, Obama announces US troop withdrawal from Iraq, WSWS, 24.10.2011
[21] Iraq's soldiers not ready to take over security, Niqash, 19.08.2010, Iraq can't defend itself fully before 2020: general, Reuters, 30.10.2011
[22] NATO Trains Iraqi Officers At Battle Staff Training School, NATO Training Mission-Iraq, 3.11.2011
[23]
Los miembros de la OSC están subordinado al embajador. Aunque llevan uniforme, son considerados diplomáticos. Están presentes también en otros países, encargados de la cooperación militar con el país anfitrión, del suministro de armas, etc. La sección iraquí, sin embargo, será la única entre cuyas tareas se incluyan funciones militares operativas. V. Loose Ends: Iraq’s Security Forces between U.S. Drawdown and Withdrawal, Internat. Crisis Group, Middle East Report N°99, 26.10.2010
[24] Iraqi military to get around 700 US trainers: officials, Daily Star, 23.11.2011
[25] Walter Pincus, U.S.military presence will continue in Iraq, Washington Post, 22.11.2011
[26] Civilians to Take U.S. Lead as Military Leaves Iraq, NYT, August 18, 2010
[27] State Dept. planning to field a small army in Iraq, McClatchy Newspapers, 21.7.2010
[28] In Iraq, U.S. turns to more private contractors, Washington Post, 8.11.2011
[29] Jeremy Scahill, Iraq Withdrawal? Obama and Clinton Expanding US Paramilitary Force in Iraq, The Nation, 22.7.2010, Spencer Ackerman, U.S. Hiring Mercenary Air Force for Iraq Rescues, WIRED, 14.11.2011
[30] Last US combat brigade exits Iraq, BBC 19.08.2010
[31] U.S. 'secret war' expands globally as Special Operations forces take larger role, Washington Post, 4.6.2010
[32] Shane Bauer, Die schmutzige Brigade von Bagdad, Le Monde diplomatique, 10.7.2009
[33] Walter Pincus, U.S.military presence will continue in Iraq, Washington Post, 22.11.2011
[34] Dennis Kucinich, Statement on the Announcement to Bring Our Troops Home from Iraq, 24.10.2011
[35] Maliki Takes Hard Line on American Withdrawal, Wall Street Journal, 23.11.2011
[36] Legislature demands counting security contractors protecting US Embassy in Baghdad, Aswat Al Iraq, 14.11.2011
[37] Maliki verschlankt Regierung, Standard, 30.7.2011
[38] Abzug aus Irak -- Obama beendet den "dummen Krieg", Spiegel, 22.10.2011
 




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Source: http://jghd.twoday.net/stories/irak-downsizing-der-besatzung
Publication date of original article: 01/12/2011
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6623

 

Tags: IrakEstados UnidosocupaciónObamaMalikiimperialismo
 

 
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