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 04/06/2020 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 UMMA 
UMMA / ¡Hay que parar de inmediato la guerra contra Libia! Comunicado de prensa del Comité Federal del Consejo de la Paz
Date of publication at Tlaxcala: 26/03/2011
Original: Krieg gegen Libyen sofort stoppen! Erklärung des Bundesausschusses Friedensratschlag
Translations available: Svenska/Dansk/Norsk 

¡Basta de engaños del Gobierno alemán! ¡Exigimos el cierre de las instalaciones militares estadounidenses! ¡Apoyemos al movimiento en pro de la paz!
¡Hay que parar de inmediato la guerra contra Libia! Comunicado de prensa del Comité Federal del Consejo de la Paz

Lühr Henken
Peter Strutynski


Translated by  Javier Fernández Retenaga

 

Quienes confiaban en que el establecimiento de una zona de exclusión aérea evitaría en poco tiempo y de forma incruenta los ataques a la población civil libia sentirán una amarga decepción.

Los bombardeos masivos con misiles crucero y ataques de la aviación, además de provocar víctimas entre la población civil, hacen que los atacados amplíen e intensifiquen sus acciones militares. El supuesto objetivo de los invasores aliados de conseguir un alto el fuego entre las partes en conflicto ya ha fracasado.

De algo podemos estar seguros: la continuación de los bombardeos occidentales no hará sino provocar un mayor derramamiento de sangre. Y hay que tener en cuenta que el conflicto no se decidirá en el aire, sino en tierra. ¿Cuál es el límite de la intervención armada occidental? De momento, la resolución 1973 (2011) de la ONU excluye la intervención de tropas por tierra. También el Gobierno estadounidense descarta esa posibilidad. ¿Hasta cuándo? ¿Qué sucederá si las tropas de Gadafi consiguen entrar en Bengasi? ¿Caerán entonces las bombas occidentales sobre la ciudad? ¿Intervendrán las tropas occidentales en Bengasi? ¿Y que sucederá si, por el contrario, los rebeldes consiguen imponerse con el apoyo aéreo de Occidente? ¿Detendrán las tropas occidentales el avance rebelde a las puertas de Trípoli porque habría que proteger a la población civil de la capital?

No hay respuesta para ninguna de estas preguntas, pero debería haberla, ya que el fin de una intervención militar ha de concretarse desde su inicio. A menos que el verdadero propósito sea la ocupación de Libia, como cabe sospechar. El cambio de régimen parece ser desde el comienzo el auténtico objetivo de Occidente, al igual que en Afganistán e Irak.

Y es que un cambio de régimen resultaría de gran utilidad, ante la perspectiva de un acceso ilimitado a los yacimientos libios de petróleo y gas. Libia posee los mayores yacimientos petrolíferos de África, cuyo precio en el mercado ronda actualmente los cinco billones de dólares, mientras que el precio de su gas ascendería a unos 500 mil millones. Más aún, un cambio de régimen permitiría a las potencias occidentales instalar allí de nuevo bases militares. Se restauraría así el estatus de Libia previo a 1969, en tiempos del rey Idris, cuyo heredero al trono, del linaje de los Senussi, se cuenta entre los insurgentes.

Vuelve a repetirse el patrón de las viejas mentiras acerca de supuestas armas de destrucción masiva en manos de dictadores. Es el patrón que siguen las recientes informaciones aparecidas en medios estadounidenses, según las cuales las autoridades occidentales se muestran preocupadas por la posibilidad de que el régimen de Gadafi emplee gas mostaza contra su propia población. Hay apenas diez toneladas de gas mostaza almacenadas en bidones, a unos 600 km de Trípoli, a la espera de ser incineradas bajo la supervisión de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Libia destruyó ya en 2004 la totalidad de las bombas (3.300) con las que el gas podría utilizarse. Y transportar el gas mostaza de otra manera es extremadamente complicado. Esa interesada mención a armas libias de destrucción masiva no tiene otro propósito que ofrecer motivos para la guerra. Está traída por los pelos.

Mientras que Rusia y China han expresado su preocupación por la brutal intervención occidental en Libia, en vano hemos esperado esa reacción por parte del Gobierno alemán, que, al igual que estas dos potencias con derecho de veto, se abstuvo en la votación en el Consejo de Seguridad. Cierto es que el Gobierno federal ha puesto de relieve sus fundadas dudas con respecto al éxito de la guerra emprendida por Occidente, pero la está apoyando con los hechos.

El Gobierno federal ha dado su asentimiento a todas las resoluciones de la OTAN, ha concedido al Gobierno estadounidense permiso incondicional para utilizar sus bases en Alemania y permite que el Comando de Estados Unidos para África (AFRICOM) coordine desde Möhringen (Stuttgart) el ataque a Libia. El Gobierno alemán no sólo se comporta de manera hipócrita, además miente.

Su ofrecimiento de más soldados para las tareas de vigilancia aérea de la OTAN en Afganistán, en compensación por los que se han movilizado en Libia, estaba de más e incrementa la implicación del Gobierno federal en la guerra de Afganistán. Unas semanas antes había rechazado vehementemente las peticiones de EE. UU. en tal sentido, pues entonces ese aumento de efectivos habría resultado contradictorio con su retórica en torno a una supuesta retirada de Afganistán. Este ofrecimiento es superfluo, ya que sólo EE. UU. dispone de 42 aviones AWACS, muchos de los cuales no están siendo utilizados.

El Comité Federal del Consejo de la Paz exige enérgicamente,

  • que se ponga fin de inmediato a los ataques de los Estados occidentales a Libia, y
  • que se nombren mediadores neutrales internacionales –procedentes de la Unión Africana, preferentemente– a fin de mover a las partes en conflicto a decretar un alto el fuego inmediato. Dicho alto el fuego podría ser supervisado por la Unión Africana.

Al Gobierno federal le reclamamos que se desmarque de la guerra como han hecho la Liga Árabe, Rusia y China, y que prohíba a EE. UU. la utilización de las bases e instalaciones militares en Alemania.

Al Parlamento le exigimos que

  • rechace la movilización de soldados y aviones AWACS alemanes en la guerra de Afganistán.

El Comité Federal del Consejo de la Paz apoya las acciones del movimiento por la paz que en los próximos días tendrán lugar en todo el país para pedir el fin inmediato del ataque occidental a Libia.





Courtesy of Tlaxcala
Source: www.ag-friedensforschung.de/regionen/Libyen/Welcome.html
Publication date of original article: 26/03/2011
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=4390

 

Tags: UmmaLibiabombarderomuertos civilesRusiaChinaEstados UnidosAFRICOMNATOConsejo de Seguridad
 

 
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