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 17/10/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 EDITORIALS & OP-EDS 
EDITORIALS & OP-EDS / La Nakba israelí
Date of publication at Tlaxcala: 17/04/2017
Original: Our Nakba
Translations available: Français  Deutsch 

La Nakba israelí

Gideon Levy جدعون ليفي גדעון לוי

Translated by  María Piedad Ossaba

 

Israel debe investirse en el dolor sobre lo ocurrido desde ese terrible verano de 1967, cuando ganó una guerra y perdió casi todo



La policía israelí de fronteras observa los palestinos regresar a Yénín después de la guerra de los Seis días de 1967. Foto Aryeh Kanper, GPO

Es un año jubilar: 50 años después de la mayor catástrofe judía desde el Holocausto, 50 años después de la mayor catástrofe palestina desde la Nakba. Es el jubileo de su segunda y de nuestra primera Nakba. Un momento antes del comienzo de las celebraciones para conmemorar el 50avo  aniversario de la “liberación” de los territorios, debemos recordar que fue un desastre. Un gran desastre para los palestinos, por supuesto, pero también una catástrofe devastadora para los judíos aquí. 2017 debería ser un año de introspección en Israel, un año de tristeza sin parangón. Pero es evidente que no lo será. En su lugar, el Gobierno tiene previsto hacer un año de celebración, al conmemorar la ocupación. Ya se asignaron diez millones de shekels (2,74 millones de dólares, 2,57 millones de €) para celebrar los 50 años de supresión de otro pueblo, 50 años de podredumbre y destrucción interna.

Un gran desastre nos ha golpeado. Como un kibutz o moshav cuyas tierras agrícolas han sido vendidas a los promotores residenciales privados, arruinando el carácter comunitario, como la elitización  de los barrios que pisotea a los pobres, como un cuerpo anteriormente sano ahora carcomido por el cáncer, es así como Israel ha crecido desde el verano de 1967 con un ADN deteriorado. Basta con ver  a Jerusalén, que de encantadora ciudad universitaria con instituciones gubernamentales, se convirtió en un monstruo regido por la policía de fronteras.

Esto comenzó con la orgía ultranacionalista-religiosa que arrasó en todo el mundo  salvo a  un puñado de profetas, y prosigue hoy, a través de los mecanismos familiares del lavado de cerebro. El tamaño cuenta, en el caso de Israel: lo ha transformado en un Estado maléfico, violento, ultranacionalista, religioso, racista. No era perfecto antes, pero en 1967 se sembraron las semillas de la calamidad. No se debería responsabilizar  la ocupación  de todos los males del Estado – todos los apuñalamientos en discotecas no son dados por un veterano de la brigada Kfir del ejército. Y no tenemos que creer que todo es más negro que negro para entender la enormidad de la catástrofe. De un Estado que comenzó como un tizón  extraído del fuego, modesto, precario, vacilante, incluyendo en su activo  de logros realizaciones asombrosas que maravillaban el mundo entero, a un Estado arrogante, despreciado, maravillando sólo a aquellos que se le asemejan.

Todo esto comenzó en 1967. No es que 1948 haya sido tan puro, lejos de allí, pero 1967 aceleró, institucionalizó y legitimó el declive. Dio nacimiento al menosprecio permanente por el mundo, a la jactancia  y la intimidación. En 1967, comenzó la ocupación. . Se diseminó salvajemente hacia el interior, de los retenes en Cisjordania a las discotecas de Tel-Aviv, de los campamentos de refugiados a las carreteras y a las colas de los supermercados. La lengua de Israel se convirtió en el lenguaje de la fuerza, por todas partes. El éxito de la guerra de los Seis Días fue demasiado para él - algunos éxitos son así  – y fue  después de que llegó la fanfarronada que: «todo nos está permitido».

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://bit.ly/2pqEVRo
Publication date of original article: 16/04/2017
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=20290

 

Tags: NakbaNaksaOcupación sionistaPalestina/Israel
 

 
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