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 12/12/2017 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 EDITORIALS & OP-EDS 
EDITORIALS & OP-EDS / Crimea: una nueva crisis artificial
Date of publication at Tlaxcala: 23/03/2014
Original: Crimea – another artificially created crisis
Translations available: Português/Galego  Deutsch 

Crimea: una nueva crisis artificial

Neil Clark

Translated by  Andrés Porras

 

 

El ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha asegurado que la crisis entre Ucrania y Crimea ha sido “creada artificialmente por motivos puramente geopolíticos”. Y está en lo cierto.

  

MarkusSzy, Austria

 
 
Es importante comprender que esta crisis no es una excepción, sino la última en una larga lista de “crisis” internacionales amplificadas deliberadamente o creadas artificialmente por las potencias occidentales para impulsar sus intereses geopolíticos.
 
El secretario de exteriores británico, William Hague, declaró que la de Crimea es “la mayor crisis europea del siglo XXI”. Pero no es la primera vez que un dirigente político occidental habla en términos tan alarmistas en los últimos años.
 
Hace exactamente 15 años, en marzo de 1999, tuvimos la “crisis” de Kosovo. Los dirigentes occidentales alertaban de que, a menos que la OTAN emprendiese acciones militares urgentes, miles de albanokosovares morirían a manos de las fuerzas serbias, a quienes se acusaba de estar llevando a cabo una guerra genocida y salvaje.
 
El primer ministro británico Tony Blair declaraba en la Cámara de los Comunes el 23 de marzo de 1999: “Debemos actuar para salvar a miles de hombres, mujeres y niños inocentes de una catástrofe humanitaria; de la muerte, la barbarie y la limpieza étnica orquestadas por una cruel dictadura”.
 
Pero se trataba de una “crisis” creada artificialmente, pues lo que estaba ocurriendo en Kosovo era un conflicto de baja intensidad entre las fuerzas yugoslavas y los combatientes del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK por sus siglas en albanés), respaldados por occidente.
 
La labor del UÇK consistía en realizar ataques contra las fuerzas yugoslavas para provocar una respuesta violenta de Belgrado, que podría entonces usarse como pretexto para una intervención de la OTAN con la intención de destruir un país socialista e independiente que se había resistido a la globalización. Había que crear una “crisis” para justificar la intervención militar de la OTAN.
 
Cuatro años más tarde tuvimos la “crisis” de las armas de destrucción masiva iraquíes. Había que hacer algo respecto a las armas mortíferas de Sadam que nos amenazaban a todos, nos decían los líderes occidentales. No podíamos esperar a que el equipo de inspectores de armas de la ONU terminase su trabajo.
 
“Si no actuamos ahora, volveremos a la situación anterior, y entonces todo comenzará de nuevo y él continuará desarrollando estas armas. Y estamos hablando de armas peligrosas, especialmente si caen en manos de los terroristas, quienes sabemos que querrán utilizarlas si las consiguen”, aseguraba Blair.
 
El 28 de abril de 2003 las armas de Sadam seguían sin aparecer, y Blair declaraba: “Antes de que algunos se jacten ante la ausencia de armas de destrucción masiva, sugiero que esperen un poco”. Han pasado ya once años, y seguimos esperando.
 
A lo largo de la pasada década hemos tenido también la “crisis” nuclear iraní. Las élites occidentales repetían constantemente que la República Islámica estaba desarrollando armas nucleares que suponían una clara amenaza no solo para Oriente Próximo, sino para el mundo entero. Se consideraba que atajar la “amenaza” nuclear iraní era nuestra prioridad más urgente. En enero de 2011, el secretario de Defensa británico Liam Fox advertía de que Irán podría tener armas nucleares para finales de 2012.
 
Pero llegó 2013 e Irán seguía sin tener cabezas nucleares.
 
Tuvimos después la “crisis” libia en 2011. Se nos aseguraba que las fuerzas del coronel Gadafi estaban masacrando a inocentes y planeaban lanzar un ataque genocida sobre los civiles de Bengasi. De nuevo, debíamos resolver esta urgente “crisis”.
 
“No podemos simplemente quedarnos de brazos cruzados y permitir a un dictador masacrar indiscriminadamente al pueblo que le rechaza”, declaraba el primer ministro británico David Cameron, imitando a Tony Blair a la perfección.
 
“Ante esta salvaje represión y bajo el acecho de una crisis humanitaria, he enviado navíos de guerra al Mediterráneo. Nuestros aliados europeos han declarado su disposición a destinar recursos para poner fin a las muertes”, declaraba el presidente Barack Obama el 28 de marzo de 2011. Al igual que en la “crisis” de Kosovo y la “crisis” de las armas iraquíes, la respuesta occidental a la “crisis” libia fue una intervención militar.
 
En agosto de 2013, otra “crisis”: occidente asegura que el gobierno sirio ha lanzado un ataque letal con armas químicas contra su propio pueblo. Una vez más, se nos decía que debíamos atacar con rapidez y firmeza para ocuparnos de la “crisis”. Solo la diplomacia rusa y la opinión pública de los países occidentales lograron evitar una intervención militar liderada por EE. UU. contra Siria.
 
Ahora, en marzo de 2014, la nueva “crisis” es la “invasión” de Ucrania llevada a cabo por Putin y la amenaza que Rusia supone para una Ucrania independiente y “democrática”. Se trata, no lo olvidemos, de “la mayor crisis europea del siglo XXI”.
 

Andy Singer, Estados Unidos

 
En realidad, ninguna de las anteriores era una crisis real, tampoco la de Crimea. No hubo ningún genocidio en Kosovo. Irak no tenía armas de destrucción masiva. Irán no tenía programa de armas nucleares: se trataba de una “crisis fabricada”, empleando el título del último libro del periodista Gareth Porter, Manufactured Crisis.
 
Las fuerzas de Gadafi no estaban masacrando a civiles en Libia, y Gadafi no amenazó con una masacre de civiles en Bengasi. Las fuerzas libias estaban haciendo lo mismo que las yugoslavas en 1999: enfrentarse a insurgentes respaldados por occidente.
 
En Siria, las pruebas (así como la lógica) sugieren que fueron los rebeldes, y no el gobierno, quienes lanzaron el ataque con armas químicas en Guta, para provocar una intervención militar a gran escala por parte de las potencias occidentales. Y no hay ninguna “invasión” rusa en Ucrania.
 
Pero, y este es el aspecto más importante, las respuestas occidentales a estas “crisis” creadas artificialmente sí condujeron a crisis reales. La “crisis” de Kosovo se saldó con 78 días de bombardeos indiscriminados sobre Yugoslavia, lo que redujo a escombros la infraestructura del país y provocó miles de muertos y heridos. El uso de uranio empobrecido por parte de la OTAN elevó las tasas de cáncer a máximos históricos. En cuanto a los derechos humanos, también se vieron afectados.
 
“En ningún lugar [de Europa] hay tales niveles de miedo entre tantas minorías a ser hostigadas o atacadas, por el mero hecho de ser quienes son”,se afirmaba en un informe sobre Kosovo realizado por Minority Rights Group International en 2006.
 
La “crisis” de las armas de destrucción masiva iraquíes desembocó en una invasión ilegal de la que Irak aún no se ha recuperado ni parece que vaya a recuperarse en mucho tiempo, tras la muerte de hasta un millón de personas y el inicio de un conflicto sectario que continúa asolando el país. El año pasado fue el más mortífero en Irak desde 2008, con más de 7.000 personas asesinadas. En 2002-2003, los neoconservadores no dejaban de hablar de la “crisis” de las armas iraquíes y de la necesidad de una intervención urgente. Ahora, con el país sumido en una crisis real, callan.
 
La “crisis” nuclear iraní provocó sanciones draconianas sobre el país, lo que se ha traducido en dificultades reales para la población de a pie en Irán (como informaba RT) e incrementos en el precio de petróleo (también en Europa), justo lo que menos necesitábamos en estos tiempos de grave recesión. Millones de personas han sufrido innecesariamente por las decisiones tomadas en relación con una “crisis” que nunca existió en primer lugar.
 
La “crisis” libia de 2011 llevó a un brutal ataque de la OTAN sobre el país que provocó miles de muertes. Y ahora Libia, como Irak, es un país devastado y de nuevo asolado por el conflicto. Una vez más, curiosamente, quienes en 2011 no dejaban de hablar de la “crisis humanitaria” en Libia guardan ahora silencio.
 
La “crisis” del ataque químico en Siria estuvo a punto de provocar el estallido de una guerra a gran escala en la región, y posiblemente una Tercera Guerra Mundial. Pero, en su empeño por derrocar al gobierno del Baath, occidente y sus aliados en la región continúan apoyando a los rebeldes violentos, prolongando así la miseria de la guerra para millones de sirios.
 
Ahora, los creadores de “crisis” en serie han vuelto a las andadas, esta vez intentando convencernos de que un referéndum en Crimea y la posibilidad de que Crimea (donde casi el 60 por ciento de los habitantes son de etnia rusa) vuelva a Rusia es una “crisis” de alto nivel.
 
Y, una vez más, la estrategia que proponen (sanciones contra Rusia) conduciría a una crisis mayor que la propia “crisis”: resultaría desastrosa para las economías occidentales, especialmente para las europeas.
 
Mientras se pretende que crisis artificiales como la de Crimea nos quiten el sueño, los dirigentes occidentales pasan por alto crisis que afectan a la vida de millones de personas en occidente y en otras partes del mundo. El calentamiento global. Las cifras récord de jóvenes desempleados. La creciente brecha entre ricos y pobres. La acelerada caída del nivel de vida de la gente corriente en Occidente. Estas son las crisis de las que se ocuparía un gobierno verdaderamente democrático. Sin embargo, las élites occidentales prefieren inventar otras nuevas.
 
La historia reciente nos enseña que, cada vez que los líderes occidentales y sus palmeros en los medios de comunicación hablan de una “crisis” internacional y alertan de que “hay que hacer algo”, la mejor forma de evitar una auténtica crisis es no hacer absolutamente nada. Ocupémonos de las crisis reales, como la destrucción medioambiental, la pobreza, la desigualdad y el desempleo, y no nos dejemos engañar por las “crisis” artificiales en las que las élites occidentales quieren que nos fijemos.
 

Scott Chambers, Estados Unidos

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://rt.com/op-edge/crimea-artificially-created-crisis-838/
Publication date of original article: 14/03/2014
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=11830

 

Tags: UcraniaEE.UU.RusiaCrisis artificialesEuropaCrimea
 

 
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