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 17/11/2019 Tlaxcala, the international network of translators for linguistic diversity Tlaxcala's Manifesto  
English  
 UMMA 
UMMA / Escalada de la violencia en Egipto
Date of publication at Tlaxcala: 18/08/2013
Original: Gewalteskalation in Ägypten: Radikalisierung der Muslimbrüder erwünscht
Translations available: Français  فارسی  English  عربي 

Se busca la radicalización de los Hermanos Musulmanes
Escalada de la violencia en Egipto

Karim El-Gawhary کریم الجواهری

Translated by  Javier Fernández Retenaga

 

El aparato de seguridad egipcio pretende aislar a los Hermanos Musulmanes y confía en su radicalización, pues así podrá combatirlos con éxito.  

 

En este momento sólo hay una cosa segura en Egipto: a partir de ahora todo irá a peor. Entretanto, el presente es ya aterrador. Tras el desalojo de los dos campamentos de protesta en El Cairo, el ministerio de Salud habla de 525 muertos, entre ellos 43 policías. Casi la mitad de los manifestantes muertos perecieron en las protestas que estallaron por toda la ciudad después del desalojo. Los Hermanos Musulmanes hablan de más de 2.000 muertos. En esta guerra de cifras propagandística, el número real de víctimas se situará probablemente en un punto intermedio, y aún podría aumentar cuando se identifiquen los cadáveres abrasados que quedan entre los restos de los campamentos.

Los militares, el Gobierno de transición y buena parte del llamado movimiento liberal tratan de justificar la brutal actuación de la policía. El primer ministro, Hazem el Beblawi, elogió la acción policial, afirmando que contribuye a que en Egipto “se instaure un Estado civil y democrático”. Palabras que sonarán a burla en los oídos de los manifestantes pro Mursi y contrarios al golpe.

 

La fachada civil se desmorona

Las declaraciones del ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, suenan a burla en los oídos de los manifestantes: “Prometo que, tan pronto Egipto se haya estabilizado, volveremos a crear un clima de seguridad como el anterior al derrocamiento de Mubarak”. (Foto: dpa)


Sonarán igual que las palabras del ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, que habló de la contención de su policía, que había sido atacada. Fue por tanto una especie de represalia. Ibrahim anunció además que no permitiría más sentadas ni acampadas de protesta de los partidarios de Mursi. Y así sucede que un ministro del Interior de la era posterior a Mubarak pronuncia la siguiente llamativa frase: “Prometo que, tan pronto Egipto se haya estabilizado, volveremos a crear un clima de seguridad como el anterior al derrocamiento de Mubarak”. Esto no ha impedido que liberales como Khaled Dawood, portavoz del Frente de Salvación Nacional, el mayor movimiento liberal de oposición a Mursi, aplaudan también la actuación policial.

Pero en el frente liberal que apoya a los militares se producen las primeras fisuras. El vicepresidente, Mohamed El-Baradei ha presentado su dimisión porque no comparte la orden de desalojo. Y corren rumores de que otros miembros del gabinete del Gobierno de transición podrían seguir sus pasos. El revestimiento gubernamental civil del régimen militar se va desmoronando.

El-Baradei declaró que el brutal desalojo contribuirá a la radicalización de ambos bandos. Ciertamente, el golpe y el desalojo dan pie a todo tipo de variantes del radicalismo entre los islamistas, ya que sus adversarios presentan el golpe y el desalojo como parte necesaria de la democracia. ¿Qué enseñanza puede extraer hoy un joven Hermano Musulmán de esta supuesta lección de democracia?
 

El peligroso juego de la Seguridad del Estado


Miembros de la Fuerzas de Seguridad avanzan armados en la plaza Rabaa al-Adawiya. (Foto: dpa)

 
Esta radicalización se hacía sentir ya ayer, cuando los manifestantes atacaron no sólo estaciones de policía y edificios gubernamentales, sino también numerosas iglesias. En algunas partes no parece que sea difícil reconducir la ira de los partidarios de Mursi hacia las iglesias, toda vez que también el papa copto, al igual que el jeque supremo de la Universidad de Al-Azhar, ha apoyado abiertamente el golpe. De igual modo que lo ha hecho gran parte de la población copta, con la infundada esperanza de sacar así a los Hermanos Musulmanes de la escena política.

Entre los islamistas egipcios no faltan numerosos exaltados a los que azuzar contra los coptos en las manifestaciones pro Mursi. Lo que no está claro es quiénes han ordenado y dirigido los ataques a las iglesias. Ciertamente, a la dirección de los Hermanos Musulmanes, que confían en el apoyo internacional contra el golpe, no le convienen ese tipo de acciones. Pero no hay que descartar que tales acciones reciban el apoyo de los dirigentes de inferior rango. También es posible que tras ellos estén salafistas radicales.

En la época de Mubarak, la Seguridad del Estado, que por lo demás permanece intacta, a menudo buscaba precisamente entre los salafistas los candidatos para cometer tales acciones. Se les conocía por diversas detenciones y por la cárcel. No era raro que ese fuera el comienzo de acuerdos de colaboración. Siempre que el régimen de Mubarak se veía contra las cuerdas, en el país ardía alguna Iglesia como maniobra de distracción. No puede descartarse que las Fuerzas de Seguridad estén empleando de nuevo antiguos métodos, al fin y al cabo los mandos siguen siendo los mismos.
 

Demonización del enemigo

Las iglesias en llamas son un buen argumento propagandístico a nivel internacional para los brutales desalojos y las posteriores actuaciones contra los Hermanos Musulmanes. De ser cierto que la Seguridad del Estado ha tenido parte en ellos, estaría jugando peligrosamente con fuego. El régimen de Mubarak era capaz de azuzar y desactivar las disputas confesionales a conveniencia. Hoy es mucho más probable que den lugar a una situación que ya nadie pueda controlar.

La alianza entre los militares y la vieja camarilla de Mubarak, presente sobre todo en el aparato de seguridad, debe ahora tratar de continuar aislando a los Hermanos musulmanes en la esfera política. En esos círculos es absolutamente deseable una radicalización de los islamistas, pues el aparato de seguridad cree que así será más fácil enfrentarse a ellos que ante manifestaciones y acampadas de protesta.

Los años 90, cuando las bombas estallaban por todo el país y los islamistas radicales cometían atentados contra coptos y turistas, fueron la época de oro del aparato de seguridad egipcio, que finalmente consiguió que la contienda se decidiera a su favor. De esa época se puede extraer la siguiente lección: a los islamistas que queman iglesias y atacan estaciones de policía es posible vencerlos y es fácil demonizarlos a nivel internacional.

 





Courtesy of Tlaxcala
Source: http://de.qantara.de/content/gewalteskalation-in-aegypten-radikalisierung-der-muslimbrueder-erwuenscht
Publication date of original article: 15/08/2013
URL of this page : http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=10355

 

Tags: Egiptoquema de iglesiasHermanos MusulmanesEl Baradei
 

 
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